Para muchos, la cruz es un instrumento de muerte. Para nosotros, la cruz es un instrumento de vida. El Dios del universo decidió tomar la naturaleza humana y ser frágil, y ser humillado y ser asesinado solo por amor. No seamos tan poéticos con Juan 3:16, lo que ese versículo dice es que amó tanto Dios al mundo que envió a su único hijo a ser muerto por su propia creación. Cuan grande es ese amor? Acaso realmente lo podemos comprender? Jesús, el Cristo, pagó el alto precio de nuestros pecados. Su vida en sacrificio para nosotros obtener vida eterna.
A veces nos enfocamos en lo cotidiano, en el día a día, incluso con obras ministeriales y nos olvidamos del amor de Dios. Nos olvidamos que lo que el mundo necesita no es tanto lo material, sino el conocimiento de que hay un Dios tan maravilloso que dio su vida por la humanidad, por todos. Las buenas nuevas no son para los eruditos solamente, no son para los intelectuales, pero son buenas nuevas para todos.
Es más, el apóstol Pablo, un hombre de gran inteligencia, un judío entre los judíos, dijo “Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado”
No hay que ser elocuente, no hay que conocer toda la terminología religiosa, solo una cosa es importante; Jesucristo y éste crucificado. A veces complicamos las cosas, cuando Pablo nos dice, lo único de lo cual yo estoy seguro, lo único que realmente me importa es hablarles de Jesucristo y de éste crucificado.
Después de la crucifixión, los discípulos estaban asustados. Habían seguido a Jesús por tres años y de pronto es humillado, golpeado y finalmente crucificado. Habían dejado familia y posesiones para seguir a Jesús y de un día a otro ya él no estaba. Estaban confundidos hasta que Jesús se apareció en medio de la confusión. Se sentían abandonados hasta que Jesús se apareció en medio del abandono. Y como Dios mismo, Jesús podría haber tenido un cuerpo completamente nuevo, sin marcas, sin nada. Pero allí, en sus preciosas manos, estaban las huellas de los clavos en la cruz, allí en su costado estaba la evidencia de la lanza que lo atravesó. Jesús les recordó y nos recuerda hoy mismo la importancia de la cruz. Para algunos es un símbolo de muerte, pero para nosotros, la cruz es un símbolo de vida. Para nosotros la cruz es el amor de Dios.
Juan 20:25-28 “—Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré —repuso Tomás.
Una semana más tarde estaban los discípulos de nuevo en la casa, y Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. —¡La paz sea con ustedes! Luego le dijo a Tomás: —Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe. —¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás.”
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